“Gracias Joaquín, sos muy amable”, le dice una señora elegante que ingresa al Buenos Aires Lawn Tennis Club, la casa del tenis argentino donde se juega el Argentina Open, el torneo más importante del país que desde 2001 forma parte del circuito ATP todos los calurosos febreros porteños.
Joaquín Miglianelli tiene 20 años y usa la impecable remera bordó como todos los que trabajan en las diferentes áreas de la organización. La única diferencia es que cumple sus funciones desde su imponente silla de ruedas eléctrica con la que va de un lado a otro con total autonomía moviendo el joystick con su mano derecha.
Estudiante de 4° año en la carrera de Gestión Deportiva en la UADE, le llegó la oportunidad de trabajar en forma rentada durante todo el torneo en el área de “Atención al espectador”. “Es mi primera vez, estoy feliz por esta oportunidad. Yo tengo AME (Atrofia Muscular Espinal) y no todos nos abren las puertas del mundo laboral. Estar acá me da la posibilidad de conocer gente y seguir creciendo como profesional. Esta es una tarea que puedo hacer sin problemas, me gusta el contacto con la gente y poder ayudarla a que tengan una gran experiencia desde el momento que llegan al torneo. Me divierto, aprendo y ganó mi propia plata. Espero que me contraten el año que viene jaja”, dice este futuro gestor deportivo que además es deportista: desde hace tres años juega al Powerchair Football, el fútbol en silla de ruedas motorizadas.
En la temporada 2026 vestirá la camiseta de Tigres de Pacheco, nada menos que el actual campeón argentino y que tuvo un paso por la Selección Argentina: “Lo que más me gusta es la competencia, la adrenalina. Desde mi profesión deseo que los clubes de fútbol se sumen al Power. Quiero luchar por mis sueños y cumplirlos. Y lograr que muchas personas con discapacidad también lo hagan. Me gustaría dejar esa huella”, asegura Joaquín, siempre con una sonrisa.



