JUAN PABLO SALAZAR: “EL MUNDO DEBERÍA SER COMO UNA VILLA PARALÍMPICA”.


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Juan Pablo Salazar, expresidente del Comité Paralímpico Colombiano y actual director de Inclusión de CAF, el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe que es sponsor de los Juegos Parasuramericanos de Valledupar (Colombia) 2026, estuvo en “Paradeportes Stream - Radio” (11º temporada consecutiva), el ÚNICO PROGRAMA dedicado al deporte adaptado, inclusivo y paralímpico argentino conducido por Maximiliano Nóbili y Ariel Quassi. La entrevista completa la podés ver en el canal de Youtube de Paradeportes.

Las declaraciones más destacadas de Juan Pablo Salazar fueron:

“CAF, el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, es una organización como el Banco Mundial o el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Es un banco de desarrollo, quizás la palabra banco desorienta un poco. No somos un banco tradicional. Somos una organización donde los dueños son los países y los clientes también son los países. Sirve para proyectos grandes de infraestructura, 30 países de América Latina y el Caribe pagan una cuota, ese dinero se pone en el mercado financiero, se multiplica y se le presta a uno de esos países para, por ejemplo, construir un puerto, una autopista, entre otras cosas”.

“Nosotros nos organizamos como un gobierno, no sólo hay políticas de infraestructura dura, sino también social. Por eso es importante apuntar a la inclusión de personas con discapacidad como motor de desarrollo. Yo soy como el viceministro para la inclusión de las personas con discapacidad en el continente y mi trabajo es asociarme con las autoridades de cada país para implementar y financiar políticas de inclusión para personas con discapacidad”.

“Llevo 20 años en esto y a través de la experiencia me he dado cuenta de que no existe mayor herramienta para la transformación social que el deporte. Por eso, desde la Dirección de Inclusión nos parece tan importante acompañar eventos como los Juegos Parasudamericanos de Valledupar y apoyar iniciativas para que estos Juegos se difundan”.

“Creo que los países estamos en una situación de “vaso medio lleno”. En cuanto a legislaciones y políticas públicas parecemos Suecia, pero si vas a una ciudad se ve que tenemos muchas deudas en materia de accesibilidad. Algunas más que otras, Buenos Aires está mejor que otras ciudades de la región, pero a mucha distancia de una ciudad 100% accesible como las del norte. En Nueva York llamás un Uber y a los tres minutos te llega uno accesible. Creo que hace falta financiación de políticas públicas e implementar lo que nos comprometimos en esos marcos regulatorios o convenciones”.

“Hay que cambiar el prejuicio de no entender a las personas con discapacidad en el ámbito económico. Somos consumidores. La visión de Sir Ludwig Guttmann cuando creó los Juegos Paralímpicos era que las personas con discapacidad se vuelvan sujetos “pagadores de impuestos”, quería que tuvieran una vida como cualquier ciudadano. Tengan trabajo, paguen impuestos, utilicen el transporte público. Por eso es importante que este tema esté en un banco de desarrollo, porque nosotros no somos una fundación ni un tema de filantropía. Nuestro trabajo es que el Producto Bruto Interno (PBI) de los países crezca y haya más desarrollo”.

“Un país que quiere desarrollarse no puede tener al 15% de su población, las personas con discapacidad, cesante y sin ser parte de la economía. Es como querer ganar una carrera y no querer usar una parte de tu motor, no usar todo el combustible. Nosotros podemos y debemos ser parte de los ámbitos de la cultura y, principalmente, de la economía”.

“Llevo 20 años en esto y he visto cambios. Antes era como “un favor” y ahora se siente como un derecho. Ya no somos objeto de la caridad y el asistencialismo, sino los sujetos de derechos que nos va a dar bronca si un restaurante no tiene rampa para acceder”.

“Pretendemos que nos entiendan como un motor de desarrollo, un objeto de crecimiento económico, todavía falta una vuelta de tuerca para aprovechar esto, porque estamos desperdiciando muchas oportunidades”.

“Me pasa cuando quiero ingresar a un comercio y en la entrada hay tres escalones, y con “muy buena onda” me alzan. Eso no es una respuesta digna. No queremos “buena onda”, queremos acceso a nuestros derechos humanos. Igualmente, la “buena onda” es bienvenida. Yo me he vuelto un evangelizador con los comercios. En Amazon, una rampa cuesta U$S150 y no hace falta hacer una obra, ni contratar albañiles. La persona que tiene que tomar esa decisión en el negocio no sabe que existe esta posibilidad. Porque no existe una cultura de que haya una rampa en cualquier sitio donde uno vaya y que uno sienta vergüenza si en su tienda no la tiene”.

“En Estados Unidos antes de los derechos civiles existían restaurantes que eran sólo para las personas blancas y otros para los afros, y se hizo una regulación que necesitó de tiempo y activismo en la cultura popular para que el que tuviera el comercio sólo para blancos se diera cuenta de que esa segregación tenía un costo económico, ni siquiera que se convirtiera en mejor persona. Eso es lo que necesitamos que pase con la cultura respecto a la inclusión de las personas con discapacidad. Que sea motivo de vergüenza no tener una solución a la accesibilidad”.

“Alguna vez dejé un comentario en un libro de quejas de un restaurante porque no estaba accesible. Al mes me escribieron y reconocieron que tenía razón. Tomaron mi recomendación y me pidieron que regrese. A los dos años volví a esa ciudad y efectivamente estaba la rampa instalada”.

“Todos debemos ser evangelizadores, es responsabilidad nuestra como dolientes del tema ser los primeros en la línea del activismo para lograr esta transformación cultural que estamos buscando”.

“Esto es una lucha cultural, no solo poner rampas. Sino por transformar cerebros y corazones. Creo que cuando la gente tiene una experiencia real con el deporte adaptado y, especialmente, con el paralímpico, los paradigmas que se tienen de las personas con discapacidad como objetos de caridad u objetos de tratamientos médicos se caen”.

“Cuando uno ve deporte para personas con discapacidad, la discapacidad no importa. Uno ve deporte, competencia, rivalidad, bronca, excelencia. Una persona que está cerca de la temática o no tiene en su entorno a personas con discapacidad. El deporte logra fácilmente llegar a ese paradigma de la igualdad y los derechos. No es que después de una competencia te vayan a recitar el modelo social de la discapacidad, pero sí van a quedar con la mente abierta”.

“El deporte también transforma a la familia del atleta. Muchas veces los enemigos de la autonomía de las personas con discapacidad son sus propios familiares. Obviamente que con amor, bondad y mucha buena intención, pero también son víctimas de esa cultura infantilizante. El deporte es la manera más eficaz de abandonar “el nido”. Conocen a otras personas que están yendo autónomamente a las competencias, ven esa transformación individual que les pasa a las personas con discapacidad, esa evolución de pacientes a atletas y luego a ciudadanos. Si eso transforma a las personas, por supuesto transforma a las familias que deberán ser los segundos en las trincheras del activismo, y no lo van a ser si no entienden el modelo social de la discapacidad y el paradigma de la inclusión”.

“El mundo debería ser como una villa paralímpica. El futuro debería ser así. En una villa paralímpica todo es inclusivo y accesible. Lo cool es tener discapacidad y los bichos raros son los que no la tienen. Eso es una burbuja de lo que debería ser el planeta. Nosotros como testigos de esa maravilla, debemos contarles a los demás”.

“Contar más no significa necesariamente ayudar a la causa. No creo que el problema se solucione enviando a todos los periodistas de la región a cubrir los Juegos Parasudamericanos de Valledupar, porque muchos periodistas irían sin una instrucción previa y verían el evento bajo “el lente” de la caridad. Si bien el espectáculo y el deporte los hacen empezar a reaccionar y ver esto de una manera distinta, es muy difícil que no caigan en las trampas de los estereotipos que suelen reproducir los medios de comunicación. Nos ponen como héroes sin serlo, son deportistas que fueron a competir. También el drama, el villano o la infantilización. Por eso es necesario que los periodistas se instruyan como lo hace Paradeportes. No siempre más comunicación es mejor comunicación, también puede servir para reforzar los paradigmas que queremos combatir”.

“Me encanta que estos Juegos se hayan retomado. Felicito a las autoridades del Comité Paralímpico de las Américas y de Colombia por hacerse cargo de este evento. Valledupar es la ciudad del vallenato, máxima expresión del folclore colombiano y estoy seguro de que va a ser una fiesta. Tengo mucha ilusión, quiero ver los Juegos y las actividades que está organizando la ciudad alrededor de los Juegos. Espero que esto no sea sólo una fiesta de unos días, sino también una transformación cultural, social y económica para Valledupar y la costa colombiana”.

“Valledupar no conocía al mundo paralímpico, ojalá esto sirva como primer paso para una transformación muy grande. Los que no se subieron al bus de los Juegos, la semana que viene se darán cuenta”.

“Para lograr un evento de este calibre, desde el gobernador y el alcalde para abajo hicieron un “máster” en el modelo social de la discapacidad, derechos y accesibilidad. El legado será muy grande y duradero”.

“Estoy muy orgulloso de un proyecto que realizamos con la Alcaldía de Valledupar, que se llama “Relevo de Titanes”. El proyecto es llevar a las escuelas a las leyendas que han sido medallistas paralímpicas para que puedan inspirar a niños con y sin discapacidad”.

“En este último tiempo logramos cambiar la Ley del Deporte en Colombia, eso fue el detonante más importante para la sostenibilidad de la curva ascendente del crecimiento del deporte para personas con discapacidad en Colombia. El cambio de modelo en la legislación permitió pasar de federaciones por discapacidad a federaciones por deportes, replicando el modelo que existe a nivel internacional. Eso hizo que surgieran nuevos liderazgos y se lograra mayor experticia en los deportes”.