SERGIO ZAYAS Y SU RETIRO: “LA NATACIÓN ME DIO Y ME ENSEÑÓ MUCHO”


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Después de 22 años, Sergio Zayas le puso fin a su exitosa carrera como nadador paralímpico. Y lo hizo en el CeNARD, su segunda casa. Donde vivió, conoció amigos, se entrenó y se forjó como deportista. “Fueron muchos años y muchas alegrías”, dijo el nadador que obtuvo tres diplomas paralímpicos: dos en Beijing y uno en Río de Janeiro.

“Nunca me imaginé que podía tener una carrera como la que tuvo”, explica Zayas, que
nació ciego por una retinopatía prematura grado 5 severo y no tiene bien desarrollado el nervio óptico. Llegó al mundo con apenas seis meses y los primeros tres los pasó en una incubadora. “Por los problemas respiratorios que arrastré desde entonces comencé natación cuando tenía cuatro años”, explica.

Comenzó en las escuelas santafesinas y a los 13 años lo convocaron al seleccionado argentino por primera vez. Después de muchos viajes, entrenamientos y concentraciones, consiguió su primer logró con la celeste y blanca: la medalla plateada en los Juegos Parapanamericanos de Mar del Plata 2004.

“Fueron 22 años dedicado al deporte de alto rendimiento. Participé y gané medallas en los parapanamericanos, la última en Santiago de Chile 2023. Estuve en ocho mundiales y tres Juegos Paralímpicos. No me puedo quejar de la carrera que hice”, dice Zayas.

A la hora de hacer un balance no duda: “La natación me dio y me enseñó mucho. Desde aprender lo que es el sacrificio para alcanzar las metas hasta conseguir la independización. Empecé a viajar solo en micro a los 12 años y no era fácil para alguien como yo acomodarse a vivir en Buenos Aires. Pero lo logré, lo conseguí”, cuenta, orgulloso.

Zayas le puso el broche a su carrera como nadador y no se olvida de su madre, la misma hacía coletas para recaudar dinero para poder viajar; de su padre, el que lo acompañaba a los entrenamientos y hasta lo entrenó en las competencias; de sus amigos, los que siempre le tendieron una mano y hasta lo ayudaron a conseguir el trabajo que tiene hoy en le Biblioteca Nacional. “Pude mostrar mis capacidades con lo que sé de informática y lo que sé sobre el trato con personas con discapacidad”, explica. “Gracias a todos. A mi familia, a mis compañeros, a mis amigos, a mis entrenadores y preparadores físicos, médicos y psicólogos. Ellos me ayudaron a disfrutar una carrera que cuando era un niño no me imaginaba”.